Priorizar la vida sobre la velocidad

 Ciudad de México a 30 km/h: Priorizar la vida sobre la velocidad

El 4 de diciembre de 2024, la Ciudad de México amaneció con una tragedia vial que sacudió a la opinión pública. Un conductor de 25 años, aparentemente en estado de ebriedad y manejando a exceso de velocidad, perdió el control de su vehículo en la calzada Ignacio Zaragoza y embistió a un grupo de personas que esperaban el autobús. El saldo fue devastador: cuatro personas fallecidas y siete heridas. El impacto fue tal que el automóvil quedó destrozado por el frente debido a la velocidad con que atropelló a las víctimas. Casos como este reafirman una verdad ineludible: ninguna muerte por siniestro de tránsito es aceptable. Cada pérdida humana en nuestras calles representa un fracaso del sistema de movilidad y una llamada urgente a la acción. Frente a esta realidad, surge una propuesta contundente: establecer un límite de velocidad de 30 km/h en toda la Ciudad de México, eliminando las mal llamadas “vías rápidas” dentro del tejido urbano. Este artículo explora los fundamentos técnicos, antecedentes históricos y ejemplos reales que respaldan esta medida, con el objetivo de recuperar la ciudad para las personas y demostrar que salvar vidas debe estar por encima de ahorrar unos minutos de viaje.

De la “adoración” al automóvil a la visión de Cero Muertes

Durante gran parte del siglo XX, la ingeniería de tránsito y el urbanismo fomentaron una auténtica adoración por el automóvil. El auto se convirtió en símbolo de modernidad, libertad individual e incluso estatus social. La cultura popular y la publicidad reforzaron la idea de que tener un auto equivalía a “haber triunfado” en la vida. No es casualidad que la propaganda automotriz de mediados del siglo pasado presentara al comprador del coche como un “ganador”, parte de la “cadena del éxito” En aquellos años, las ciudades se rediseñaron para dar cabida al vehículo: se ensancharon avenidas, se construyeron vías exprés y el objetivo principal de la planificación vial era maximizar la velocidad y fluidez del tránsito motorizado. Se promovió la noción de que conducir rápido era sinónimo de eficiencia y el estándar deseable desde la perspectiva clásica de ingeniería de tránsito.

Sin embargo, esta visión centrada en el automóvil pronto mostró sus límites y costos, especialmente en ciudades latinoamericanas. En nuestra región, es imperativo “erradicar la idea de que el automóvil privado es un símbolo de éxito”, como señalaban ya en 2016 funcionarios reunidos en la CEPAL. El modelo de movilidad basado en el auto resulta profundamente desigual e insostenible en contextos como el de la Ciudad de México. Mientras en países desarrollados el coche particular se masificó a mediados del siglo XX, en América Latina la realidad ha sido distinta: la mayoría de la población depende del transporte público y los modos activos, y solo una minoría utiliza el automóvil para sus viajes cotidianos. En la Zona Metropolitana del Valle de México, que incluye a la capital y municipios conurbados, se realizan cerca de 34.5 millones de viajes diarios; de ellos, apenas aproximadamente 7.8 millones (23%) son en automóvil privado, frente a 15.6 millones en transporte público y 11.15 millones a pie. Es decir, cerca de un 77% de los desplazamientos urbanos se hacen en modos sostenibles (transporte público o caminando), una cifra congruente con estimaciones nacionales que indican que alrededor del 80% de los viajes en México ocurren en transporte colectivo o a pie. A pesar de ello, el diseño de nuestras calles históricamente dio prioridad al 20% de viajes en automóvil, generando una inequidad en el uso del espacio público.

Los impactos negativos de este paradigma automóvil-céntrico han sido severos. Ciudad de México se ha visto fragmentada por la construcción de autopistas urbanas y ejes viales que, si bien agilizaron el flujo vehicular, también causaron la destrucción de barrios y el desplazamiento de residentes. Un ejemplo fue la implantación del sistema de “ejes viales” a finales de los 70, que implicó demoler patrimonio arquitectónico y expulsar a familias de sus entornos, todo en nombre de la “modernización” y la movilidad automotora. Estas grandes arterias dividieron comunidades y promovieron la segregación urbana al facilitar la expansión metropolitana orientada al coche. Asimismo, la contaminación ambiental y acústica aumentó con el incremento del parque vehicular. Para 2016, la propia CEPAL advertía que el transporte se había vuelto determinante en la crisis de calidad del aire en megaciudades como Ciudad de México y Santiago, superando por más del doble los niveles recomendados por la OMS. La huella del auto en la salud pública es notoria: ruido constante (que se asocia con enfermedades cardiacas), emisiones tóxicas y siniestros viales que cobran miles de vidas.

La capital de la congestión: paradojas de la movilidad capitalina

Hoy por hoy, la Ciudad de México enfrenta una congestión vehicular crónica que ilustra la ineficiencia del modelo centrado en el automóvil. De acuerdo con el índice global de tránsito de TomTom, nuestra capital ocupó recientemente el primer lugar mundial en congestionamiento vial, encabezando un ranking de 501 urbes analizadas. Los números son elocuentes: en 2024 el tiempo promedio para recorrer 10 km en la ciudad fue de 31 minutos 53 segundos, lo que equivale a una velocidad media apenas alrededor de 18 km/h. En comparación con una situación fluida, los viajes en la CDMX toman un 52% más de tiempo por culpa de la congestión de tránsito. Un automovilista típico pierde alrededor de 152 horas al año atorado en el tránsito capitalino –¡casi una semana completa!  la mayor cifra registrada a nivel global. De hecho, se estima que en 2023 cada conductor en CDMX emitió cerca de 983 kg de CO, de los cuales casi un 30% (297 kg) fueron resultado directo de la congestión, es decir, combustible desperdiciado quemándose en congestión.

La paradoja es evidente: unos pocos viajes en auto generan enormes costos sociales que paga toda la población. Los atascos interminables no solo restan productividad económica, sino que afectan la salud mental de las personas y su calidad de vida. Millones de capitalinos que ni siquiera usan coche sufren también las consecuencias: autobuses atrapados en el tránsito, smog que se extiende por la ciudad, ruido constante e inexistente infraestructura para caminar o andar en bicicleta, ante una ciudad que ha rendido toda su inversión a los autos. Este “tránsito muy desgastante” como lo describen los propios conductores entrevistados en la ciudad es producto de haber permitido que el automóvil se erija en dueño de la ciudad, a pesar de que pertenece a una minoría de los desplazamientos. No es casualidad que organismos internacionales señalen que América Latina es la región más impactada por la congestión vial, con ciudades como Bogotá, São Paulo o la propia CDMX a la cabeza en horas perdidas en el tránsito. En 2021, solo en el vecino Estado de México ocurrieron 1,419 muertes por accidentes de tránsito (equivalente a casi 12 víctimas diarias), demostrando la magnitud de la crisis de seguridad vial en nuestra zona metropolitana.

Ante este panorama, surge la pregunta: ¿podemos seguir anclados a la tiranía del auto, sacrificando vidas, tiempo y salud por mantener una ilusión de movilidad que ni es eficiente ni equitativa? En mi consideración, no. Diversas ciudades en el mundo (y algunas en Latinoamérica) están replanteando sus políticas de movilidad para desincentivar el uso del automóvil particular y recuperar las calles para las personas. La reducción generalizada de los límites de velocidad urbanos a 30 km/h es una de las medidas centrales en este cambio de paradigma, y no obedece a un capricho ideológico, sino a contundentes evidencias técnicas y empíricas.

Por qué 30 km/h: seguridad vial y supervivencia

Frenar la velocidad de los vehículos salva vidas, literalmente. La física de los impactos muestra que la energía liberada en un choque crece exponencialmente con la velocidad; por tanto, pequeñas reducciones en la velocidad pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte de una persona atropellada. Estudios de la Dirección General de Tráfico de España, congruentes con datos de la OMS y la OCDE, revelan que mientras un peatón atropellado a 30 km/h tiene solo un 10% de probabilidad de morir (es decir, un 90% de probabilidad de sobrevivir), a 50 km/h la probabilidad de muerte sube al 80% ¡Ochenta por ciento! Practicamente asegura un desenlace fatal. A 60 km/h, el impacto es casi siempre letal. Estas cifras duras explican por sí solas por qué 30 km/h se considera hoy el estándar seguro en zonas urbanas donde conviven vehículos con peatones y ciclistas.

Bajar el límite a 30 km/h da margen de reacción a los conductores y reduce drásticamente la distancia de frenado, evitando numerosos choques. Y si aun así ocurre un accidente, la violencia del impacto es muchísimo menor, con probabilidad alta de que las personas involucradas sobrevivan o sufran lesiones leves. En suma, una “calle 30” es una calle más humana y menos hostil, donde el peatón y el ciclista dejan de verse como intrusos en una vialidad y pasan a ser ciudadanos con pleno derecho al espacio público. Este enfoque forma parte de la filosofía de Visión Cero, nacida en Suecia en los 90 y adoptada ya en la Ciudad de México desde 2015. Visión Cero postula que ninguna muerte o lesión grave en el tránsito es aceptable, y que el sistema de movilidad debe diseñarse priorizando la seguridad por encima de la velocidad o la comodidad del conductor.

En la Ciudad de México, la implementación del Nuevo Reglamento de Tránsito de 2015 que redujo límites de velocidad (por ejemplo, de 70 a 50 km/h en avenidas principales y a 30 km/h en calles secundarias) ofreció un adelanto de los beneficios posibles. En los primeros siete meses tras estas medidas, las muertes por hechos viales disminuyeron 18.3% en la capital (77 fallecidos menos comparado con el mismo periodo anterior) Especialmente notable fue la caída de la mortalidad de usuarios vulnerables: las defunciones de ciclistas bajaron un 77.8% y las de peatones un 24% en ese lapso. Las autoridades atribuyeron este logro, entre otros factores, al cumplimiento de los nuevos límites de velocidad y a operativos como los “carruseles” de patrullas que moderaban el flujo en vías rápidas. Aunque lamentablemente la siniestralidad repuntó en años posteriores por falta de una continuidad estricta en la gestión de la velocidad, esta experiencia demostró que la ciudad es capaz de reducir drásticamente sus muertes viales con políticas enfocadas en calmar el tránsito. Es hora de llevar esa estrategia al siguiente nivel.

Experiencias en el mundo: resultados de las “Ciudades 30”

La Ciudad de México no tendría que reinventar la rueda; numerosas urbes alrededor del mundo ya han adoptado límites 30 generalizados y ofrecen lecciones exitosas. España, por ejemplo, implementó en 2021 una normativa nacional que fija 30 km/h como velocidad máxima en vías urbanas de un solo carril por sentido. ¿El resultado? En apenas un año, las muertes en zonas urbanas españolas cayeron un 14% Ciudades como Bilbao, pionera en esa iniciativa, vieron cómo los atropellos bajaban (155 casos en 2018, un 7% menos que el año anterior) y el ruido disminuía en 2 decibeles tras extender el límite 30 a la mayor parte de sus calles. Otras localidades europeas reportan mejoras incluso mayores: Lyon redujo sus accidentes viales en 22% y las lesiones de tráfico que requieren hospitalización en 40% tras instaurar su “Ciudad 30” Bruselas logró disminuir significativamente los atropellos graves y la ciudadanía percibe mayor seguridad al caminar o pedalear. Helsinki, tras dos décadas aplicando políticas de calmado de tránsito, redujo en 42% las lesiones por siniestros en su centro urbano. Ninguna de estas ciudades ha dado marcha atrás en la medida; al contrario, los niveles de aceptación pública van en aumento conforme la gente experimenta las calles más seguras y tranquilas

En América Latina también despuntan esfuerzos alineados con la reducción de la velocidad. Bogotá es un caso notable: desde 2018 adoptó un plan de Gestión de Velocidad que incluyó bajar a 50 km/h los límites en arterias principales e instalar decenas de resaltos parabólicos (topes) para forzar el cumplimiento. En 2025, la Secretaría de Movilidad bogotana reportó que estas intervenciones lograron una reducción superior al 45% en lesionados de tránsito entre usuarios vulnerables, además de salvar al menos 9 vidas en los corredores intervenidos. - Importante destacar: todo esto se consiguió sin aumentar la congestión vehicular.  Es decir, moderar la velocidad no “paralizó” la ciudad; por el contrario, hizo el tránsito más seguro sin afectar significativamente la capacidad vial. De hecho, en ciertos tramos de Bogotá se alcanzó el hito de cero muertes viales tras un año de operación con límites más bajos y control físico de la velocidad. Esto confirma que una política de velocidad segura, bien implementada, no tiene por qué entorpecer la movilidad, sino que puede mejorarla en términos de eficiencia humana (menos siniestros, menos interrupciones por choques).

Otro temor frecuente, el supuesto impacto negativo sobre los tiempos de respuesta de emergencias, ha sido también desmentido por la experiencia internacional. En Ámsterdam, por ejemplo, la introducción del límite 30 no generó demoras apreciables para ambulancias o bomberos. La circulación más ordenada y fluida, sin arrancones ni frenazos bruscos, incluso puede facilitar que los vehículos de emergencia avancen por calles menos caóticas. En términos de tiempos de viaje cotidianos, estudios indican que la diferencia entre transitar a 50 km/h vs. 30 km/h en entornos urbanos congestionados es reducida. La propia velocidad promedio real en ciudades densas suele estar muy por debajo de los límites máximos debido a semáforos, cruces y congestión; en Ciudad de México, vimos que es de apenas ~18-27 km/h en promedio Así, fijar 30 km/h simplemente limita los picos peligrosos de velocidad, pero casi no altera el tiempo total de recorrido en horas punta. En cambio, sí disminuye la variabilidad y hace los traslados más predecibles y seguros. En palabras de un especialista, se trata de hacer que “conducir rápido por la ciudad parezca tan fuera de lugar como fumar dentro de una guardería”, es decir, crear una nueva norma cultural donde todos asumamos que la ciudad es un espacio compartido, no una pista de carreras.

Recuperar la ciudad para las personas: medidas complementarias y conclusiones

Establecer 30 km/h en toda la Ciudad de México no es un fin en sí mismo, sino el comienzo de una transformación más profunda hacia una movilidad sostenible y centrada en las personas. Reducir la velocidad por toda la urbe enviará un poderoso mensaje: la vida humana y la convivencia urbana están por encima de la prisa individual. Sin embargo, como han mostrado algunas ciudades europeas, la reducción de velocidad debe venir acompañada de un paquete integral de políticas para lograr un cambio modal y una disminución real del uso del coche. Hacer al auto menos conveniente implica adoptar múltiples estrategias coordinadas, tales como:

  • Reordenamiento vial y diseño urbano: Rediseñar calles con principios de calle completa, ampliando aceras, instalando ciclovías protegidas y reduciendo el espacio destinado al automóvil. La infraestructura debe “invitar” a conducir más despacio (mediante estrechamiento de carriles, rotondas, pasos peatonales a nivel de calle, etc.) e incluso impedir físicamente exceder 30 km/h en zonas sensibles (ej. entornos escolares). Además, crear zonas peatonales y supermanzanas donde el tránsito vehicular sea restringido y limitado solo a vehículos de servicios alentará desplazamientos a pie. Inclusive, eliminando en su totalidad los espacios de estacionamiento.
  • Gestión de la demanda vehicular: Políticas como el cobro por congestión o peajes urbanos (como en Londres o Singapur) y la eliminación del estacionamiento gratuito desincentivan el uso indiscriminado del auto. En Ciudad de México ya existe el programa Hoy No Circula que saca cierta cantidad de coches cada día; pero se puede ir más allá con, por ejemplo, tarifas por entrar al Centro en horas pico, o extender los parquímetros con tarifas escalonadas. Lamentablemente, la corrupción generalizada ha restado utilidad a la medida, mediante el trámite de permisos apócrifos que, en papel, permiten la circulación del vehículo. También es vital seguir impulsando el transporte público de calidad (buses de tránsito rápido, ampliación del Metro, trenes suburbanos) para ofrecer alternativas eficientes al automóvil. Este punto es sumamente complejo de lograr, pues en América Latina, una región donde el presupuesto jamás será suficiente, donde aparecen obras plagadas de corruptelas y la burocracia es el verdadero reductor de la velocidad de ejecución, resulta todo un reto para nuestras sociedades, no obstante, esta medida no solo traerá a colación al transporte público ante la avalancha de conductores molestos, sino que obligará a tener conversaciones públicas sobre el tema, resaltando lo relevante del transporte público, cuyos retos van mucho más allá de si somos usuarios o no.
  • Debates públicos y concientización: Lograr que la ciudadanía comprenda el porqué de “Ciudad 30” es fundamental. Campañas de comunicación deben enfatizar que “A 30 se vive mejor” tal como rezaba la campaña en Bilbao, subrayando los beneficios en seguridad, salud y calidad de vida. Al mismo tiempo, una fuerte vigilancia y aplicación de la ley (fotomultas o radares de velocidad, presencia policiaca) garantizará que el nuevo límite no quede en letra muerta. La meta es un cambio de comportamiento: que conducir a más de 30 km/h en la urbe se vuelva socialmente tan inaceptable como manejar ebrio.

La evidencia está de nuestro lado. Ciudades de todo el mundo han comprobado que bajar la velocidad no solo salva vidas, sino que hace más amable el entorno urbano: menos ruido, menos estrés, aire más limpio y, a la larga, incluso mejor flujo vehicular al reducir accidentes. Ninguna ciudad que haya apostado por la seguridad vial ha lamentado esa decisión. Al contrario, muchas reportan que con el tiempo la población abraza la medida, por ejemplo, en áreas de Ámsterdam el 75% de quienes no poseen coche apoyan el límite 30, reconociendo cómo mejora su entorno.

Debajo, muestro un ejercicio realizado con PTV Vissim 2026. Analizamos una intersección común y un segmento corredor de 1 km, comparando los tiempos de viaje entre 50 km/h a 30 km/h

 Área de estudio y caracterización del corredor

El análisis se realizó sobre un corredor urbano de 1 000 m de longitud que contiene una intersección semaforizada con movimientos vehiculares y peatonales relevantes. La geometría, señalización, fases semafóricas y condiciones de operación observadas en campo fueron replicadas dentro del entorno de simulación. La Figura 1 muestra la representación general del corredor modelado.

Diagrama

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Figura 1 Corredor objeto de estudio

3.2. Recolección de datos de campo

Se efectuó un levantamiento de información operacional que incluyó:

·       volúmenes vehiculares desagregados por dirección (900–4 500 veh/h),

·       tiempos de recorrido mediante método de vehículo flotante,

·       velocidades puntuales y distribuciones observadas,

·       registros del comportamiento peatonal y su interacción con el flujo vehicular.

Estos datos constituyeron la base para la calibración del modelo y la validación de los escenarios.

3.3. Modelo de simulación y su calibración

El modelo microscópico fue desarrollado en un software de simulación vehicular Vissim 2026 ampliamente utilizado en ingeniería de transporte.


Se calibró para reproducir adecuadamente:

·       tiempos de recorrido observados en campo,

·       velocidades efectivas, y

·       patrones de interacción vehicular y peatonal dentro del corredor.

No se incluyen en este estudio métricas explícitas de seguridad vial basadas en conflictos; el enfoque es exclusivamente operacional.

3.4. Parámetros de simulación

Cada escenario se simuló durante 4 500 s (75 min), con:

·       periodo de precarga (warm-up): 900 s (15 min),

·       periodo efectivo de evaluación: 3 600 s (1 h).

Para representar adecuadamente la variabilidad estocástica del modelo, se ejecutaron seis simulaciones independientes, utilizando semillas aleatorias consecutivas:

·       primer escenario: semilla 42,

·       posteriores: semillas 43, 44, 45, 46 y 47.

Los resultados reportados corresponden al promedio de las seis ejecuciones.

3.5. Escenarios evaluados

Se definieron dos escenarios de operación:

1.     Escenario base: límite de velocidad de 50 km/h.

2.     Escenario propuesto: límite de velocidad de 30 km/h.

Ambos escenarios mantienen idénticas condiciones en:

·       volúmenes vehiculares,

·       comportamiento peatonal,

·       geometría del corredor,

·       lógica y tiempos semafóricos,

·       parámetros de conducción calibrados.

La velocidad deseada fue el único parámetro modificado para analizar el impacto operativo de la reducción del límite.

3.6. Indicadores de desempeño

Los indicadores extraídos del modelo fueron:

·       tiempo de recorrido (Travel Time, TT) en el tramo de 1 000 m,

·       velocidad efectiva promedio,

·       pérdida operativa (s/km),

·       tasa relativa de cambio entre escenarios.

La siguiente tabla resume los hallazgos encontrados considerando ambos escenarios de velocidades.

Indicador

50 km/h

30 km/h

Variación

Tiempo de recorrido promedio (s)

90.24

119.95

+29.71

Velocidad efectiva (km/h)

39.9

30.0

−9.9

Diferencia absoluta (s)

29.71

Variación porcentual (%)

32.9

Vehículos (Totales)

828

830

2 vehículos/h

Los resultados de la micro simulación muestran que la reducción del límite de velocidad de 50 a 30 km/h en un corredor urbano de 1 000 metros incrementa el tiempo de recorrido en aproximadamente 29.7 segundos, lo que representa una variación relativa de 32.9 por ciento respecto al escenario base. Este aumento es consistente con el comportamiento esperado cuando la velocidad deseada se reduce, y no implica deterioro de la operación, ya que la velocidad efectiva se ajusta adecuadamente al nuevo límite sin evidencia de inestabilidad ni cambios significativos en los volúmenes procesados. La magnitud del incremento se considera moderada para la longitud analizada y se encuentra dentro de rangos reportados en literatura internacional sobre zonas de velocidad reducida. En conjunto, los hallazgos indican que la disminución del límite de velocidad tiene un impacto operativo acotado, pero puede contribuir notablemente a mejorar la seguridad vial, especialmente en entornos donde coexisten flujos peatonales y vehiculares

¿Qué aprendemos?

En la Ciudad de México, el cambio de paradigma es urgente. No podemos seguir encabezando los rankings de tráfico y tragedias viales. Debemos pasar de una ciudad orientada al automóvil a una ciudad orientada al ser humano. Cada vez que un conductor pisa el acelerador más allá de lo seguro en zona urbana, está imponiendo un riesgo mortal a sus conciudadanos. No más. Ni una muerte más es aceptable en nuestras calles. Si alcanzar esta visión requiere “incomodar” al automóvil, reducir su predominio y hacer más lentos ciertos trayectos, es un precio ínfimo comparado con las vidas que se preservarán. Al fin y al cabo, la libertad de moverse no debe pagarse con sangre. Si no a quedado claro, todo esto tiene la finalidad de estimular la conversación para establecer el límite de velocidad máximo en ciudad de México a 30 km/h lo que implica, en la práctica y en lo normativo, eliminar por completo las mal llamadas "vías rápidas" 

He intentado dejar en evidencia que todo lo que pensábamos entender sobre una ciudad debe ser re pensado, ¿Por qué seguimos creyendo que es derecho sagrado del auto circular sin interrupción? ¿Por qué seguimos pensando que lo "correcto" es que los peatones crucemos por puentes y no a nivel? ¿Por qué seguimos creyendo en la "cultura vial"? Un concepto que se ha probado como inexistente. Tal vez no podamos modificar muchos años de una política orientada al vehículo, pero si podemos empezar a gestionar sus problemas asociados en tanto nos ponemos de acuerdo en cómo mirar a ese 80% de viajes relegados. 

Es claro que estoy dejando de lado muchas cosas, no pretendo ser omiso, sino solo, por ahora, centrarnos en pensar en un nuevo comienzo, dónde los autos importen cada vez menos.

Imaginemos una Ciudad de México donde cruzar la calle (Como lo es Av. Aztecas) no sea una ruleta rusa, donde el transporte público fluya porque no compite con un mar de coches y donde el aire sea más respirable, una ciudad donde se requiera más que solo pagar por poder conducir. Esa ciudad es posible y el límite de 30 km/h en toda la mancha urbana es un paso decisivo hacia ella. Como bien lo resumió un reporte, limitar la velocidad no es un error de diseño, “sino un objetivo deliberado” para construir urbes más saludables, sostenibles y equitativas. Hagamos nuestra ciudad más lenta en los motores, pero más rápida en atender el llamado de la seguridad y la vida. La Ciudad de México a 30 km/h no es una utopía, es el camino correcto para que la movilidad deje de cobrarnos vidas y la ciudad vuelva a ser de la gente, no de los vehículos.

Referencias (fuentes citadas):

·       Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX (2016). Nuevo Reglamento de Tránsito reduce 18% muertes. Comunicado 803/16[25][26].

·       TomTom Traffic Index (2024). Datos de congestión para Ciudad de México. Reporte Televisa N+[13][16]; Columna en El Economista[17][18].

·       INEGI & EOD (2017). Encuesta Origen-Destino ZMVM 2017. Boletín 104/18[8].

·       Expansión (2016). Movilidad y medio ambiente: rompecabezas de las urbes latinoamericanas. Reuters/Cepal[7].

·       Enrique Dans (2025). Las ciudades que decidieron ir más despacio… (experiencias en Europa)[28][23].

·       DGT España (2015). Probabilidad de muerte de peatón por velocidad de impacto. Infografía[22].

·       Infobae México (04/12/2024). Accidente mortal en Calz. Zaragoza por conductor ebrio y a exceso de velocidad.[1][2].

·       Infobae Colombia (26/11/2025). Bogotá: reductores de velocidad y 50 km/h salvan vidas (45% menos lesionados, sin más congestión).[32].

·       Revista DGT (2020). Bilbao “Ciudad 30” primera gran urbe a 30 km/h (datos ruido, atropellos).[29].

·       La Nación (2008). Modernidad sobre ruedas (cultura del auto como éxito)[3][4].

[1] [2] Hombre en presunto estado de ebriedad atropella a varias personas en la calzada Ignacio Zaragoza; hay cuatro muertos y siete heridos - Infobae

https://www.infobae.com/mexico/2024/12/04/hombre-en-presunto-estado-de-ebriedad-atropella-a-varias-personas-en-la-calzada-ignacio-zaragoza-hay-cuatro-muertos-y-siete-heridos/

[3] [4] [5] [6] Modernidad sobre ruedas - LA NACION

https://www.lanacion.com.ar/cultura/modernidad-sobre-ruedas-nid984769/

[7] [12] [20] Movilidad y medio ambiente: El 'rompecabezas' de las urbes latinoamericanas

https://expansion.mx/mundo/2016/05/06/movilidad-y-medio-ambiente-el-rompecabezas-de-las-urbes-latinoamericanas

[8] ENCUESTA ORIGEN-DESTINO EN HOGARES

https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2018/EstSociodemo/OrgenDest2018_02.pdf

[9] [10] De los 130 millones de viajes en el país, 80% son en transporte público | Fundación UNAM

https://www.fundacionunam.org.mx/unam-al-dia/de-los-130-millones-de-viajes-en-el-pais-80-son-en-transporte-publico/

[11] Ejes viales (Ciudad de México) - Wikipedia, la enciclopedia libre

https://es.wikipedia.org/wiki/Ejes_viales_(Ciudad_de_M%C3%A9xico)

[13] [14] [15] [16] [19] CDMX Tiene el Peor Tráfico Vial en el Mundo; Este Tiempo Pierdes en tu Carro Según Ranking 2025 | N+

https://www.nmas.com.mx/ciudad-de-mexico/cdmx-ciudad-peor-trafico-vial-mundo-ranking-2025-cuanto-tiempo-pierdes-en-carro/

[17] [18] [36] Los habitantes de la CDMX perdemos 152 horas al año frente al volante

https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Los-habitantes-de-la-CDMX-perdemos-152-horas-al-ano-frente-al-volante-20240123-0143.html

[21] En Coyoacán, un accidente causado por exceso de velocidad dejó tres fallecidos - Infobae

https://www.infobae.com/mexico/2023/12/29/en-coyoacan-un-accidente-causado-por-exceso-de-velocidad-dejo-tres-fallecidos/

[22] A mayor velocidad, mayor riesgo de muerte para el peatón

https://revista.dgt.es/es/multimedia/infografia/2015/0810-A-mas-velocidad-mas-peatones-fallecidos.shtml

[23] [24] [28] [30] [31] [35] [37] [38] [39] [40] [41] [42] [43] Las ciudades que decidieron ir más despacio… y qué ganaron con ello » Enrique Dans

https://www.enriquedans.com/2025/07/las-ciudades-que-decidieron-ir-mas-despacio-y-que-ganaron-con-ello.html

[25] [26] [27] Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX

https://www.ssc.cdmx.gob.mx/comunicacion/nota/nuevo-reglamento-de-transito-reduce-18-muertes

[29] Bilbao acaba con el exceso de velocidad

https://revista.dgt.es/es/noticias/nacional/2020/09SEPTIEMBRE/0930bilbao-a-30.shtml

[32] [33] [34] Secretaría de Movilidad de Bogotá aseguró que ha salvado vidas gracias a los resaltos parabólicos: de qué se trata - Infobae

https://www.infobae.com/colombia/2025/11/26/la-secretaria-de-movilidad-afirma-que-ha-salvado-vidas-con-los-resaltos-parabolicos-en-las-vias-de-que-se-trata/

Comentarios